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Videojuegos y adolescentes, ¿una relación sana? 

Se ha hablado mucho de la relación de los adolescentes con los videojuegos, y se ha dicho de todo: Que es algo buenísimo y que es algo malísimo. Hoy, queremos aclarar, por fin, si la relación de los adolescentes con los videojuegos es sana o no. ¡vamos!

¿Es sana la forma en que se relacionan los adolescentes con los videojuegos? 

Lo primero que hay que entender de la relación de los adolescentes con los videojuegos es… Bueno, los videojuegos. Muchos padres no terminan de entender el mundillo de los videojuegos, y, si no se entiende, no se puede abordar la relación con ellos que tienen los adolescentes.

Así, cabe aclarar que la industria de los videojuegos está en constante crecimiento desde hace más de dos décadas, que factura miles de millones de euros y que cuenta con cientos de millones en todo el mundo. 

Además, la edad media del jugador de videojuegos es 35 años. Es decir, no es una industria para niños. Este es un punto importante, porque muchos padres tienden a ver los videojuegos como algo infantil. No lo son.

Por otro lado, hay que comprender que, en los últimos tiempos, muchos videojuegos han incorporado sistemas de compras de contenidos dentro del propio juego, de tal modo que el juego en sí es gratuito, pero las dinámicas del propio juego incentivan las compras.

Si a esto le sumamos que estos videojuegos suelen tener sistemas divertidos y estimulantes que favorecen, hasta cierto punto, la adicción a los mismos, nos encontramos con que tenemos que ir con cuidado y advertir a los jóvenes de los riesgos que implican.

No sólo es importante atender al código PEGI (es el código que determina la edad recomendada para jugar a cierto videojuego, pudiendo ser 3, 7, 12, 16 y 18), sino que es fundamental atender a los gastos que hacen nuestros hijos dentro del juego.

Otro aspecto a tener en cuenta es la relación que tienen los jóvenes con los creadores de contenidos relacionados con videojuegos (youtubers y streamers), puesto que también ahí puede haber ciertos peligros.

Los peligros más importantes son, por un lado, el coste que puede tener esta actividad y, por otro, el pensamiento de que ellos también pueden dedicarse a ese trabajo.

Lo primero hace referencia a la facilidad que ponen las plataformas como Twitch para hacer pagos a estos creadores de contenidos. Es importante tener controlados estos gastos para que nuestros hijos no gasten todo su dinero (o, incluso, el nuestro) en ese tipo de cosas.

Lo segundo hace referencia a la idea que tienen muchos jóvenes de dedicarse a ser streamers o youtubers. No es malo tener ambiciones y proyectos, pero conviene ayudarles a tener los pies en el suelo.

Como puedes ver, los videojuegos pueden ser muy positivos para los adolescentes. Pero, por supuesto, deben utilizarse de la forma correcta. Si se logra (y es necesario que los padres contribuyan a lograrlo), la relación de los adolescentes con los videojuegos puede ser muy sana y positiva.

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