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La técnica Pomodoro, el método definitivo para estudiar en menos tiempo

A pocos estudiantes les agrada la idea de ponerse a estudiar, eso es así. El principal motivo es casi siempre la concentración, ya que cuesta mucho despejar la mente y dedicarse a una sola tarea. Pero ¿y si hubiera una manera de estudiar de manera más rápida, productiva y eficaz? Por suerte, la hay. Es la llamada técnica Pomodoro. ¡Sigue leyendo!

¿En qué consiste la técnica Pomodoro?

El método Pomodoro es una técnica de estudio o trabajo cuyo objetivo es mejorar la productividad y la gestión del tiempo.

Consiste en dividir el tiempo en intervalos de trabajo de 25 minutos —llamados pomodoros— y pausas de descanso de 5 minutos; y hacer un descanso más largo cada cuatro ciclos, es decir, cada cuatro pomodoros.

¿Quieres saber como aplicarlo a tu estudio? ¡Vamos a ello!

¿Cómo estudiar con esta técnica?

Lo ideal es dedicar unos minutos a tu organización y tus objetivos del día antes de empezar el primer intervalo de trabajo. Así podrás saber, más o menos, cuántos pomodoros tendrás que hacer y cuántos te llevará cada tarea.

Una vez que tengas claro por dónde empezar, solo tienes que poner el reloj o el temporizador en marcha para empezar el primer pomodoro. Durante este tiempo debes centrarte única y exclusivamente en estudiar. Cuando termines, tendrás 5 minutos para despejarte: comer algo, consultar el móvil… lo que sea menos estudiar.

Pasados los 5 minutos, deberás repetir el proceso y; cada 4 ciclos completos, tendrás tiempo para descansar un poco más.

¿Y qué conseguimos con esto? Mucho más de lo que parece…

¿Cuáles son las ventajas?

1º. Mayor rendimiento.

A todos nos ha pasado eso de estar horas y horas estudiando y, tras un rato largo, no se rinde igual, ¿verdad? Sin embargo, con esta técnica, como los periodos de estudio son cortos, es más fácil mantener la concentración.

Además, las pausas breves mejoran la agilidad y eficacia mental. Así, aunque te parezca que estás estudiando poco tiempo, ¡ese rato estás al 100 %!

2º. Tiempo para todo.

No te distraigas durante el intervalo de trabajo, céntrate en estudiar, ya habrá tiempo para lo demás en tu pausa de descanso. ¡No hay nada que no pueda esperar unos minutos!

3º. Contabilizar el trabajo.

Si organizas tu estudio en pomodoros, podrás llevar la cuenta del tiempo que has empleado en cada tarea para organizarte cada día mejor. 

4º. Motivación

Y si eres de los que trabaja mejor bajo presión… ¡intenta ponerte nuevos retos cada día! ¿Ayer conseguiste completar 5 pomodoros? ¿Por qué no intentar 6 al día siguiente?

5º. Personalizar.

Como cada uno tiene sus ritmos, siempre puedes personalizar la técnica a tu gusto: sesiones de trabajo de media hora, pausas cortas de 10 minutos… ¡como más productivo te parezca!

¿Cómo se utiliza?

Seguro que ya estás pensando en probarlo y te preguntas cómo hacerlo, ¿no? Pues muy sencillo: solo tienes que utilizar un cronómetro o temporizador e ir anotando los pomodoros que te lleva hacer cada tarea.

O mejor aún, puedes utilizar webs como tomato-timer o appscomo Workflow Timer y sonará una alarma indicando cada cambio de sesión.

Y eso es todo. Olvídate de pasar horas y horas leyendo los apuntes tratando de concentrarte. ¡Prueba la técnica Pomodoro y rendirás mejor que nunca!

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